La falta de oxígeno en el pie diabético dispara el riesgo de amputación: causa mayor mortalidad que muchos tipos de cáncer
19/02/26
La falta de oxígeno en el pie diabético dispara el riesgo de amputación: causa mayor mortalidad que muchos tipos de cáncer

• Zaragoza acoge el debate sobre una de las principales causas de amputación no traumática en el mundo durante el XIII Congreso Nacional de la SEHER
• España es el segundo país de Europa con mayor tasa de amputaciones de extremidad inferior por esta enfermedad. Se estima que una de cada cinco personas con diabetes y úlcera en el pie sufrirá algún tipo de amputación, con un riesgo de reamputación del 50 % a los cinco años y una mortalidad asociada a la amputación de la extremidad que oscila entre el 52 % y el 80 %
En Zaragoza a 19 de febrero de 2026. El pie diabético es una de las complicaciones más graves de la diabetes y una de las principales causas de amputación de miembro inferior en todo el mundo. Este problema de salud, que a menudo avanza sin síntomas evidentes, centra una de las mesas científicas del XIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Heridas (SEHER), que se celebra del 18 al 20 de febrero en Zaragoza.
El pie diabético es la primera causa de amputación no traumática a nivel mundial y supone entre el 20 y el 40 % de las complicaciones médicas de las personas con diabetes. En España, las cifras son especialmente preocupantes: es el segundo país de Europa con mayor tasa de amputaciones de la extremidad inferior relacionadas con esta enfermedad.
Uno de los factores más determinantes en la evolución del pie diabético es la isquemia, es decir, la falta de riego sanguíneo, que provoca una disminución del oxígeno en los tejidos (hipoxia tisular). Esta situación dificulta la cicatrización de las heridas, favorece la aparición de infecciones graves y aumenta de forma considerable el riesgo de amputación.
“Cuando los tejidos no reciben suficiente oxígeno, pierden su capacidad de defenderse y regenerarse. En el pie diabético, la hipoxia tisular convierte una pequeña herida en una lesión muy grave”, explica la Dra. Almudena Cecilia, vocal de la sociedad científica.
La causa principal de esta falta de oxígeno es la enfermedad arterial periférica, mucho más frecuente en personas con diabetes. Esta patología estrecha u obstruye las arterias de las piernas y los pies, impidiendo que la sangre se distribuya correctamente por los tejidos.
Los datos son contundentes: casi el 70 % de las personas con pie diabético presentan algún grado de isquemia, lo que empeora su pronóstico. Se estima que una de cada cinco personas con diabetes y úlcera en el pie sufrirá algún tipo de amputación, con un riesgo de reamputación del 50 % a los 5 años y una mortalidad asociada -a la amputación de la extremidad inferior- que oscila entre el 52 % y el 80 %, cifras superiores a las de muchos tipos de cáncer.
“La isquemia no solo pone en peligro el pie, sino la vida del paciente. Detectarla a tiempo y tratarla de forma adecuada puede marcar la diferencia entre conservar o perder una extremidad”, señala la Dra. Sandra Redondo, vocal de la Junta Directiva de la SEHER.
Más allá del daño físico, el pie diabético tiene un fuerte impacto emocional y social. El dolor crónico, la pérdida de movilidad y el miedo a la amputación afectan a la autonomía personal y a la salud mental, generando ansiedad, depresión y aislamiento social, que no solo afecta a la persona que lo padece, sino también, genera un gran impacto en su entorno familiar y del sistema socio-sanitario.
“En definitiva, para la SEHER el pie diabético representa una emergencia sanitaria creciente que exige una respuesta urgente, coordinada y especializada. La prevención, el trabajo en equipo y la intervención precoz siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir amputaciones y mejorar la vida de las personas que conviven con la diabetes”, ha concluido el Dr. Daniel Chaverri, presidente de la sociedad científica.
El pie diabético es la primera causa de amputación no traumática a nivel mundial y supone entre el 20 y el 40 % de las complicaciones médicas de las personas con diabetes. En España, las cifras son especialmente preocupantes: es el segundo país de Europa con mayor tasa de amputaciones de la extremidad inferior relacionadas con esta enfermedad.
Uno de los factores más determinantes en la evolución del pie diabético es la isquemia, es decir, la falta de riego sanguíneo, que provoca una disminución del oxígeno en los tejidos (hipoxia tisular). Esta situación dificulta la cicatrización de las heridas, favorece la aparición de infecciones graves y aumenta de forma considerable el riesgo de amputación.
“Cuando los tejidos no reciben suficiente oxígeno, pierden su capacidad de defenderse y regenerarse. En el pie diabético, la hipoxia tisular convierte una pequeña herida en una lesión muy grave”, explica la Dra. Almudena Cecilia, vocal de la sociedad científica.
La causa principal de esta falta de oxígeno es la enfermedad arterial periférica, mucho más frecuente en personas con diabetes. Esta patología estrecha u obstruye las arterias de las piernas y los pies, impidiendo que la sangre se distribuya correctamente por los tejidos.
Los datos son contundentes: casi el 70 % de las personas con pie diabético presentan algún grado de isquemia, lo que empeora su pronóstico. Se estima que una de cada cinco personas con diabetes y úlcera en el pie sufrirá algún tipo de amputación, con un riesgo de reamputación del 50 % a los 5 años y una mortalidad asociada -a la amputación de la extremidad inferior- que oscila entre el 52 % y el 80 %, cifras superiores a las de muchos tipos de cáncer.
“La isquemia no solo pone en peligro el pie, sino la vida del paciente. Detectarla a tiempo y tratarla de forma adecuada puede marcar la diferencia entre conservar o perder una extremidad”, señala la Dra. Sandra Redondo, vocal de la Junta Directiva de la SEHER.
Más allá del daño físico, el pie diabético tiene un fuerte impacto emocional y social. El dolor crónico, la pérdida de movilidad y el miedo a la amputación afectan a la autonomía personal y a la salud mental, generando ansiedad, depresión y aislamiento social, que no solo afecta a la persona que lo padece, sino también, genera un gran impacto en su entorno familiar y del sistema socio-sanitario.
“En definitiva, para la SEHER el pie diabético representa una emergencia sanitaria creciente que exige una respuesta urgente, coordinada y especializada. La prevención, el trabajo en equipo y la intervención precoz siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir amputaciones y mejorar la vida de las personas que conviven con la diabetes”, ha concluido el Dr. Daniel Chaverri, presidente de la sociedad científica.